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Conservatorio de las Rosas

on Martes, 04 Junio 2019. Posted in Conoce Morelia

Conservatorio de las Rosas

De estilo barroco, el templo de Santa rosa y el edificio anexo donde funciona el colegio de Santa Maria datan del siglo XVIII.
 

Se llama por que el nombre lo inventaron los pobladores de la antigua Valladolid, hacia finales del siglo xviii.
Sucede que el Colegio de Santa Rosa, antecedente de nuestro conservatorio, era un espacio diseñado exclusivamente para recibir mujeres (niñas y jóvenes).


Y que tenía una logia (o loggia), elemento arquitectónico utilizado profusamente por la arquitectura italiana del siglo xvii, una especie de galería o pórtico abierto integralmente por al menos uno de sus lados (como ocurre con el nuestro) y sostenido por columnas o arcos (este último es también el caso del nuestro, con una arquería que parece definir un punto de fuga de tan profundamente como corren sus lineas, creando una especie de dimensión imposible).
En el conservatorio, la logia es, sin discusión, espectacuar.
Pues bien, dicha logia se encuentra a cuatro metros del nivel del suelo, y sólo ahí tenían permiso de salir las jóvenes a ver el mundo, los domingos. Desde esa altura solemne contemplaban la gravedad de la tierra.
El tercer elemento es que en esa escuela se enseñaba música, pues las jóvenes tocaban instrumentos como parte de su formación espirituosa.
Por lo tanto, populi dixit, era un conservatorio, y las ( entendemos que muy bellas) jóvenes de Santa Rosa, pues eran… ¡las rosas!
Y ahí tenemos en qué terminó todo: en el Conservatorio de las Rosas (bellísimo nombre, por cierto).
(Hay que agregar que, hoy por hoy, hay en la escuela también jóvenes varones -entre los cuales habrá también barones, por qué no-, lozanos y musculosos y algunos hasta bigotones).
El Coro de los Niños Cantores de Morelia es la agrupación emblemática del Conservatorio de las Rosas, reconocida por su más de medio siglo de historia a nivel nacional e internacional.
Semillero de muchos músicos mexicanos, como Rubén Valencia, el Coro de los Niños Cantores de Morelia fue fundado en 1944 por el maestro Miguel Bernal Jiménez con el apoyo de Cayetano Blanco Vigil.
Durante el viaje que realiza a Europa entre 1947 y 1948, Bernal Jiménez visitó el Instituto de los Niños Cantores de Viena en Austria, donde conoció al maestro Romano Picutti, entonces director de este prestigioso coro, y promovió su contratación con vistas a transformar dicha agrupación moreliana en un coro con similar orientación y calidad al europeo.
En el año de 1743 se fundó en la ciudad de Valladolid de Michoacán el Colegio de Niñas de Santa Rosa de Santa María, en el mismo edificio que hoy ocupa el Conservatorio de las Rosas. El inmueble había pertenecido anteriormente al Convento dominico de Santa Catalina de Sena, institución que destacaba en la antigua provincia de Michoacán por su intensa actividad musical. El Colegio de Niñas también se distinguió por el papel que en él desempeñaba la enseñanza de música, por lo que es considerado hoy como el antecedente más remoto del Conservatorio de las Rosas. El Colegio funcionó hasta 1870, cuando fue clausurado definitivamente después de casi una década de avatares y cierres parciales. El edificio fue entonces expropiado y destinado a diferentes usos por parte del gobierno.

El Conservatorio de las Rosas inició una etapa de transformación radical a partir de 1986, momento en que fue estructurado, de acuerdo a sus estatutos fundacionales de 1950, un Consejo de Asociados (que no había existido después de la muerte de Miguel Bernal Jiménez, en 1956). Lo integraron distinguidos representantes de la sociedad civil moreliana. Manuel Contreras Reyna ocupó entonces la presidencia, y designó como director de la escuela a Jesús Carreño, uno de los más notables discípulos de Miguel Bernal Jiménez.
Ese sólo hecho fue ya en sí renovador, ya que implicaba la separación institucional definitiva entre el Conservatorio y la Iglesia. Durante las últimas décadas, desde la muerte de Miguel Bernal Jiménez, había estado al frente el padre Marcelino Guiza, quien terminó su gestión con la designación del maestro Carreño.
El padre Guiza logró mantener viva la institución, enfrentando situaciones de enorme adversidad. Fueron sus colaboradores fundamentales en esa tarea los maestros Gerhart Muench, Bonifacio Rojas y Rubén Valencia, entre muchos otros. Sin embargo, el Conservatorio mantenía como misión fundamental formar músicos para el servicio religioso, misión que había dejado de tener sentido desde el Concilio Vaticano de 1962, a partir del cual la música fue convertida en un factor secundario en el oficio, y la iglesia dejó de requerir músicos altamente especializados en disciplinas como el canto gregoriano, la polifonía vocal clásica o el órgano.
La renovación iniciada en 1986 prosiguió con la restauración del edificio central del Conservatorio, que se encontraba casi por completo inutilizable, sin techos incluso. El nuevo Consejo de Asociados y la comunidad de maestros tomaron conciencia de que era necesaria una transformación académica de fondo, que revisara la misión misma de la institución. Fue a partir de entonces que el Conservatorio se enfocó en la formación profesional de músicos, al margen de todo objetivo religioso. Los maestros Ana María Martínez y Eduardo Montes desempeñaron un liderazgo definitivo en el proceso.
Misión
Educar a través de la música
Visión
Ofrecer la mayor calidad educativa del orbe hispánico en la formación de seres humanos capaces de insertarse exitosa y generosamente en el mundo global.
Filosofía
El Conservatorio de las Rosas trabaja con la música como eje de sus estrategias de formación. Concibe la música como herramienta, no como fin en sí mismo, pues la música desarrolla la sensibilidad, estimula la creatividad y cultiva el trabajo en equipo. La música, además, contribuye al desarrollo equilibrado de los dos hemisferios cerebrales, lo cual se traduce de manera práctica en la adquisición de eficientes capacidades de aprendizaje.
Creemos además que la música sirve al propósito de cumplir exitosamente con los objetivos de los 5 pilares de la educación definidos por la UNESCO para el siglo xxi:
Aprender a conocer
Aprender a hacer
Aprender a vivir juntos
Aprender a ser
Aprender a transformarse uno mismo y a transformar la sociedad
En ese contexto apreciamos y respetamos la diversidad de credo, raza, sexo, ideología y condición social.
La multiculturalidad es uno de nuestros referentes, no sólo en la letra de los programas que nos definen, sino en la diversidad de nuestros estudiantes y de nuestros maestros.
A nivel lingüístico, nos asumimos como una comunidad bicultural, con el inglés como la lengua franca del siglo xxi, recurso indispensable para que nuestros estudiantes logren sumergirse exitosamente en el mundo global.
Trabajamos con estudiantes en un amplísimo margen de edades, que va del nivel preescolar (maternal incluido) hasta el nivel de licenciatura (pasando, claro, a través de la primaria, la secundaria y el bachillerato).
Así, el Conservatorio de las Rosas es una institución única en México, por su cuidadosa y sutil mezcla de fortalezas.
Es una asociación civil, sin fines de lucro, que opera a través de sus propios ingresos hasta en un 80 por ciento, y que recibe fondos públicos para completar los recursos que requiere su operación.

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